Desde hace unos años, más exactamente desde hace 12 años, me llama la atención la cantidad de colchones que se ven por la calle, abandonados, esperando que pase algún camión de la basura y un anónimo conductor se convierta en el Caronte que los cruce hacia la otra orilla del río Aqueronte.

Como puede uno deshacerse de su colchón? Confieso que sólo lo he hecho una vez y fue una experiencia traumática, es más, tarde mucho tiempo en tomar la decisión (a veces lo hecho de menos). Así como también tardé en decidirme cual comprar, con cual compartir mis noches y mis sueños.

Cuando uno llega a cierta edad la hipoteca ya se encargó de sepultar algunos sueños, y quitarles el maquillaje a otros que resultaron ser pesadillas. Ese es el momento en el que muchos empiezan a dormir mal y obviamente, toda la culpa cae en ese viejo compañero que tanto nos ayudó a meditar nuestras más importantes decisiones durante los últimos diez años. Así es como se toma la decisión de cambiar un colchón. Seguramente a la mañana siguiente enciendes el ordenador y buscas “colchón”; unos días más tarde en una esquina cualquiera, junto a la basura, hay un colchón esperando que pase su Caronte.

 #Savethecolchons nace de la necesidad de no olvidarse de los sueños. De los sueños de cada uno de nosotros, de seguirlos respetando y esperando; y por sobre todas las cosas de mantenerlos vivos ya que, por lo menos en mi caso, es lo que me mantienen vivo.

Si te gustó la historia de los colchones, también te va a gustar este cuento de Horacio Quiroga El almohadón de plumas – Cuentos de amor de locura y de muerte, 1917

#Savethecolchons

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@Artemio_Buneta